I wish...
...desearía poder volver el tiempo atrás y ser de nuevo tan feliz y positiva como lo era antes de la menopausia!
Luba Saupe, Alemania
Siempre he disfrutado de la vida. Era una persona feliz y optimista. Me sentía muy viva y tenía un gran círculo de amistades. Todavía siento que soy afortunada. Tengo un trabajo interesante, una familia muy cariñosa y muy buenos amigos. I no podría pensar en un mejor trabajo: le enseño a la gente los más maravillosos lugares de la tierra. Paso la midad del año en el extranjero con personas de vacaciones. Trabajo como guía turístico en cruceros marinos y fluviales y por supuesto también en tierra firme. Frecuentemente les llevo a mi país de origen, Rusia. Nací en Kazakhstan y viví en San Petersburgo hasta que me casé y seguí a mi esposo a Alemania. Durante muchos años he mostrado a los turistas alemanes las maravillas de Moscú y San Petersburgo. Consigo la energía y satisfacción de la respuesta de las personas que disfrutan de sus viajes y aprecio mi compromiso con su felicidad. También me gusta la música, particularmente la rusa. En los cruceros, conozco jovenes talentos musicales de Rusia y les anima y ayudo a probar nuevas oportunidades. Algunos de ellos han conseguido una carrera internacional y me siento muy orgullosa cuando veo alguno de ellos tocando en una orquesta o teatro de opera a lo largo del mundo. Me encanta estar con la gente joven. Mi hijo de 28 años y yo tenemos muy buena relación aunque él trabaja fuera.
Es un proceso natural en la vida de la mujer. Tampoco tengo ninguno de las típicas quejas menopausicas todavía. Simplemente sangrados irregulares me molestan con fuertes dolores que interfieren con mi trabajo.
Es duro ser una inspirada guía cuando tienes dolores o sangrados inesperados. Cuando mi vida profesional fue afectada negativamente, consulté con un médico. El me aconsejó iniciar la terapia hormonal sustitutiva. Sabía que hay posturas controvertidas hacia la terapia hormonal, pero no me preocuparon. Después de todo, ya había tomado anticonceptivos durante años y conocía el efecto de las hormonas. Comenté con mi médico lo que había leido en los periodicos, en revistas femeninas y lo que había hablado con mis amigas y me sentí bien con su recomendación. Me di cuenta de que cualquier tratamiento tiene efectos secundarios. Pero las hormonas normalizaron mis sangrados muy pronto y me sentí bastante aliviada. Debido a mi trabajo no las tomo constantemente pero siempre detengo el tratamiento cuando estoy de vuelta en casa. Pensé que estaba ganando peso por las hormonas y quería aliviar este efecto. También cambié mucho de tratamiento, hasta el año pasado que mi doctor me prescribió una terapia que paró los sangrados. Estoy muy satisfecha con él -tengo 54 años y no quiero seguir sangrando. Mi médico también me ha explicado que la ganancia de peso es normal durante la menopausia y que no está relacionada con la terapia hormonal -todas las mujeres pasan por esta experiencia. Sé que un estilo de vida saludable con muchos vegetales y frutas, no demasiada carne y ejercicio regular lo mantiene bajo control.
Hace 4 meses decidí parar el tratamiento por una temporada. Pensé que podría dejarlo definitivamente, pero estaba equivocada. Desde entonces, mi estado anímico se ha vuelto pesimista, me cuesta obligarme a realizar mis ejercicios en el gimnasio o ir a pasear. No me río demasiado y cada día resulta demasiado duro. Puedo dormir bien y no tengo sofocos, pero estoy irritable y deprimida. Y esta no es mi forma de ser, no quiero sentirme deprimida. Creo que esta parte psicológica de la menopausia es la más dura para las mujeres. Por ello decidí visitar al doctor de nuevo y tomar de nuevo las hormonas. Quería volver a ser la "Luba normal", aquella a la que le gusta socializarse y tomar vida activa en la vida cultural. He recuperado mi vitalidad y amor por la vida. No me gusta demasiado hablar sobre mi menopausia. Es normal en una mujer. Mi madre y yo sólo hablamos del tema una vez. Ella tiene 83 años y vive en Rusia. Las mujeres de su generación generalmente no hablan sobre asuntos de salud demasiado.
No me da miedo hacerme mayor. El único deseo que tengo es continuar teniendo una vida feliz y plena.
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